viernes, mayo 01, 2009

¿Por qué el capitalismo no se va al carajo?


«8 horas de trabajo
Capitalismo al carajo!!»

UERS - 30

Ehem...

El límite de horas laborales, la inclusión de una hora obligatoria de almuerzo y los recreos de 15 minutos dentro de un bloque laboral de cuatro horas son verdaderos logros de la clase trabajadora. Estos límites y beneficios de tiempo laboral para los trabajadores asalariados son verdaramente justos. De hecho, uno de los más extraños descubrimientos que se hizo al implementar horarios más estrictos, regulados por la ley, es que estos ayudan a la productividad en la industria. Al cambiarse el énfasis administrativo de un enfoque por más trabajo laboral a otro que exige más y mejores resultados, se transformó toda la concepción del manejo del recurso humano en función de la eficiencia (menos costo) y la efectividad (más y mejores resultados).

Es un análisis bastante ingenuo suponer que los logros de la clase trabajadora organizada que son asimilados por un sistema económico capitalista se oponen o socavan el capitalismo. No lo hacen. De hecho, una de las consecuencias de fijar un límite a las horas laborales de los trabajadores asalariados (el límite máximo de ocho horas diarias o 40 horas semanales) es que se generó un fenómeno completamente nuevo que no sólo transformó sino que también ha sostenido el creciente desarrollo del capitalismo en el siglo XX y XXI: se inventó el ocio como fenómeno económico. A raíz del desarrollo masivo de tiempo de ocio para la clase trabajadora surgieron los parques de diversiones permanentes (desde Coney Island hasta Disneyland), florecieron la industria del entretenimiento (la industria editorial y de los nuevos medios de difusión: radio, cine, televisión), y se consolidó la base de la sociedad de consumo (que ha hecho prosperar los centros comerciales y su particular cultura de consumismo).

Si alguien propusiera quitar a los salvadoreños sus días y sus horas de ocio, no sólo protestaría la clase trabajadora. Al frente de ellos estarían todos los comerciantes y empresarios que se enriquecen gracias a las demandas comerciales que genera el ocio.

Los sistemas económicos, todos ellos pero sobre todo el capitalismo por ser tan flexible bajo ciertas condiciones, se pueden adaptar con sorprendente rapidez a las nuevas "necesidades" económicas de una población. En teoría, el comunismo también podría adaptarse a una realidad dinámica pero es el menos flexible de los sistemas económicos. El comunismo podría funcionar en un mundo ultra estable liderado por personas sabias, justas y moralmente impecables, y en un país que tuviera a su disposición todos los recursos para ser económicamente autosuficiente. Pero ese mundo no existe porque ningún país es completamente autosuficiente. Y porque en los últimos cinco mil años de la historia de las civilizaciones aun no hemos conocido líderes sabios, justos y moralmente impecables. Vivimos en un mundo interdependiente. Y no hay nada malo en ello. Yo me atrevo a afirmar que la libertad es una consecuencia de la interdependencia de los pueblos.

Así que ¿se ha ido el capitalismo al carajo porque la clase trabajadora ganó una batalla contra la opresión laboral? La respuesta obvia es no. Lo que queda, en mi opinión, es que la verdadera reinvindicación política de la clase trabajadora fue demostrar su poder para lograr cambios debido a que tomaron conciencia de su vocación por la libertad y se apropiaron de ella. Y la interdependencia humana que permitió ese triunfo se hace igualmente evidente en el capitalismo: sin trabajadores no hay industria; sin trabajadores no hay capitalismo y tampoco podría haber comunismo. Y el cemento que une a las personas es lo que ya sabemos que bajo ningún sistema puede faltar: la libertad, la justicia, la paz.

Toda teoría política y económica es temporal, y tiene una etiqueta con la fecha en que sus preceptos caducarán. Toda teoría política y económica es un ajuste de cuentas con el pasado o con la historia. Pero la humanidad no es la historia, se aparta imparable del pasado, y lo que quiere desde el principio de los tiempos es algo mucho más simple y poderoso que un ideal político: demanda la felicidad.

Todas las luchas humanas se orientan hacia la búsqueda de la felicidad. Qué obvio y qué irritante es esto para los teóricos políticos. Pero no para los filósofos ni para los poetas ni para el ser humano común y corriente.

¡Así que viva el trabajo! ¡Y el ocio también!


La imagen fue creada este día durante la marcha del primero de mayo, sobre la 25 avenida norte, media cuadra antes de llegar a la Universidad Nacional.

9 comentarios:

Thiago dijo...

y és lamentable que tal ingenuidad sea tán fuerte en discusiones políticas que se dicen "alternativas"... Empobrecimiento ideológico.

Chichimeca dijo...

Ingenua sublimación del reformismo. Ya se ha señalado, en más de alguna ocasión, cómo el carácter reivindicativo de muchas de las luchas obreras ha, de hecho, ayudado a consolidar y aliviar las tensiones y las contradicciones internas del capitalismo al proveerlo de una mayor -y más "feliz"- base de consumidores para la perpetuación de la -hoy enfermita- maquinaria de acumulación de capital.

La frase es, pues, causada por el daltonismo ideológico.

Sin embargo, luego nos asusta usted con: Todas las luchas humanas se orientan hacia la búsqueda de la felicidad.Hay algo perturbador en la forma despreocupada de lanzar esa frase al aire, causada quizá por una lectura excesivamente rigurosa de los clásicos de superación.
La pregunta por el sentido de la vida es aún dolorosamente vigente, a pesar de las entrañables tentativas de respuesta que nos quieren proveer Coelho o Ikea o los pasillos de MultiPlagas.

La felicidad es, más allá del nivel estrictamente biológico de las 2500 kilocalorías diarias, un valor, un idea históricamente condicionada. ¿a qué otra felicidad puede una persona heterodirigida aspirar en una sociedad clasista que ha enaltecido el poder y el consumo? A ninguna. Hay que perseguir la zanahoria. Tampoco hay que ser ingenuos, desde luego. Para decirlo con Riechmann, no es liberación todo lo que reluce. Para los asnos con estudios superiores, disponen los amos de zanahorias especiales.Saludos!

Solavá dijo...

Jamás en mi vida he leído a Coelho. Y no sé qué es "Ikea o los pasillos de MultiPlagas".

Cuando digo que "Todas las luchas humanas se orientan hacia la búsqueda de la felicidad", no lanzo esa frase al aire despreocupadamente, como cree. Por eso dije lo siguiente: "Qué obvio y qué irritante es esto para los teóricos políticos. Pero no para los filósofos ni para los poetas ni para el ser humano común y corriente."

Yo no le tengo ningún miedo a decir cosas que a primera vista parecen triviales. Yo también soy escritor de cuentos y dramaturgo y algo he aprendido acerca de la naturaleza humana. Las personas, por muy concientes de su papel en la historia o por muy racionales que sean, no obedecen siempre a una línea política.

Los intereses personales, el miedo, la envidia, la ambición, el deseo sexual, el amor, los celos, y muchas otras pasiones, son todavía fuerzas más poderosas como motivadores humanos que cualquier ideología. Los autores de la Biblia lo supieron. Y lo supieron Homero, Sófocles, Dante, Shakespeare, Dostoyevski, y todos los mejores escritores que he leído. Y cuando uno suma todo lo que los verdaderos genios nos han dicho, esta frase es un buen punto de partida: "Todas las luchas humanas se orientan hacia la búsqueda de la felicidad". Las consecuencias de lo que esto significa son devastadoras e implacables para la humanidad porque algunas personas son capaces de matar, robar y destruir para alcnzar o defender su felicidad. Personas comunes y corrientes como tú. O personas menos comunes y corrientes como un rey o un presidente, o un funcionario político.

Chichimeca dijo...

y lo que quiere desde el principio de los tiempos es algo mucho más simple y poderoso que un ideal político: demanda la felicidad. 
Los intereses personales, el miedo, la envidia, la ambición, el deseo sexual, el amor, los celos, y muchas otras pasiones, son todavía fuerzas más poderosas como motivadores humanos que cualquier ideología.
 
Ingente credulidad supone asegurar que los intereses personales son ahistóricos (lo cual, si mi red neural no me engaña, constituye el quid de mi grito en el cielo). Para zanjar la disputa deberíamos formular una brevísima encuesta (aquí mismo en su blog, si gusta), e invocar a un cazador-recolector del alto neolítico, a un juglar no muy carismático de la edad media, y de paso le pedimos libertad condicional al muchacho Bernie Madoff para que no se quede sin opinar.

Por lo demás, es muy posible que existan uno o varios núcleos en el centro mismo del hombre, una fuerza rectora, un ímpetu teleológico que mueve la informe materia humana, pero escasamente se creería que es la felicidad. De serlo, la historia no ha sido otra cosa que su más espléndida antítesis. La extrapolación felicidad-historia es, pues, audaz (pero la audacia puede ser sana), lo insalubre es en este caso el trasfondo apologético hacia el capitalismo.

Solavá dijo...

Justo lo que el mundo necesita: otro historicista.

Yo no cometo el error de confundir las "motivaciones humanas" por los "intereses personales". It's the difference between the push and the pull, baby. Por un lado, hay una diferencia fundamental entre la necesidad de proteger las gemas reproductivas (ahistórico: condición biológica en un entorno amenazante) y el gusto por los calzoncillos Pierre Cardin (histórico: Pierre Cardin y el gusto por sus más íntimas creaciones). Por otro, las personas no sólo son sujetos de la historia también son actores de la historia, incluso a través de gestos mínimos. El gusto por ciertas modas en la vestimenta, por ejemplo, parece obedecer a condicionamientos históricos, pero sólo parece hacerlo porque la industria de la moda también responde con asombrosa rapidez a los cambios sociales, a las tendencias históricas y a los empujes de la sociedad, a veces, incluso, adelantándose a los cambios (pantalones para mujeres). A esta relación de constante mutualidad se le llama dialéctica. ¿Alguien recuerda ese término? Aplicar mecánicamente las herramientas teóricas crea graves distorsiones en los análisis. Por último, mi trasfondo teórico es la antropología, y la gran mayoría de antropólogos tiene una cosquilla: la historia es contingente. Es decir, accidental. Por un lado, toda narrativa histórica es una construcción sujeta a ciertos paradigmas. Por otro, la evidencia biológica sugiere que la especie humana es sólo un accidente. Y algún otro accidente biológico o de otro tipo también nos puede borrar de la faz de la tierra. Yo vivo muy cómodamente con esta noción.

Solavá dijo...

"lo insalubre es en este caso el trasfondo apologético hacia el capitalismo."

Nadie ha hecho una apología del capitalismo o de cualquier otra ideología. Esto es lo que dije sobre el capitalismo y sobre todos los modelos: "Toda teoría política y económica es temporal, y tiene una etiqueta con la fecha en que sus preceptos caducarán. Toda teoría política y económica es un ajuste de cuentas con el pasado o con la historia."

El-Visitador dijo...

Al menos en el capitalismo, si no querés trabajar tus ocho horitas, podés renunciar.

Lo peor que te puede pasar es que te quedés sin salario.

Para los ahistóricos: vayan a ver cómo eran los campos de "reeducación" para los holgazanes en la Unión Soviética. Los que querían trabajar menos de las 9 horas de lunes a sábado.

Nada más que acotar que la expectativa de vida en dichos campos no era del todo larga.

UERS-30 dijo...

NO SE QUIEN ES USTED Y CON QUE DERECHO UTILIZA EL NOMBRE DE UERS-30 Y LA FOTO DE NUESTRA ORGANIZACIÓN, QUEREMOS DEJAR CLARO QUE ODA LA OPINIÓN VERTIDA SOBRE ESTE ARTÍCULO NO PROVIENE DE NINGÚN MIEMBRO DE UERS-30, POR LO QUE LE HACEMOS EL LLAMADO A QUE NO SIGA UTILIZANDO NUESTRO NOMBRE YA QUE ES ILEGAL E ILEGÍTIMO QUE LO HAGA.

Solavá dijo...

A UERS-30:

1. Soy tu tata.
2. Utilizo el nombre de la UERS-30 para responder a una opinión vertida por UERS-30. Para eso son los medios de opinión. ¿Quién me da el derecho de usar el nombre de tu organización en una columna de opinión? La Constitución de la República. La ley. A esto se le llama libre expresión. Es el mismo derecho que te permite hablar y expresarte tan estúpidamente, y sin el conocimiento básico sobre la libertad que un estudiante universitario debería tener y que debió haber aprendido en sexto grado.
3. La fotografía no es de tu organización. Es mía. La tomé yo en un espacio público, la calle, y poseo todos los derechos sobre su uso.
4. No tienes ningún poder para hacer un llamado a que yo no haga uso del nombre de tu organización cuando se me ronque la gana hablar sobre ella.
5. Aparentemente no aprendiste en primaria que en el idioma español las comillas se utilizan para citar comentarios de otras personas y es por eso que yo los cito a ustedes y atribuyo con el nombre de la organización el origen de la cita, tal y como debe hacerse.
6. La únicas ilegalidades que se han cometido aquí son dos: 1) la primera es que es ilegal pintar grafiti y manchar paredes que le pertenecen a personas privadas, esto se llama vandalismo; 2) la segunda ilegalidad es que la Universidad de El Salvador se permita admitir personas tan pendejas como vos entre sus estudiantes.

Así que en lo a mí me concierne, la UERS-30 se puede ir al carajo por demagógica. Y yo me quedo con mi preciada y legítima libertad de expresión.