jueves, marzo 29, 2007

Plagas

No puedo creer que han pasado 20 días desde mi último post en Hora Cero. No tengo internet en mi casa, de hecho, no tengo ni teléfono ni televisión y navego muy poco en el internet, excepto cuando estoy en mi trabajo buscando noticias o investigando un tema, así que es extraño que tenga un blog... ¡Pero tengo tres! Este mes me mudé a una nueva casa, donde también tengo mi estudio. Y es increíble cómo las mudanzas afectan el tiempo: pintando las paredes, arreglando cosas (la electricidad, la cocina). Esta mañana, después de no haber visto un sólo insecto en un mes apareció una plaga de hormigas que parecía digna de una película de horror. Lo extraño es que las hormigas soldados que cuidaban las líneas de tránsito de las hormigas trabajadoras tenían alas. ¿Alguien ha visto alguna vez hormigas con alas? ¿Tal véz son otro tipo de insecto? Tuve miedo cuando las vi. Y ahora descubro que han pasado 20 días desde mi último post. ¿Cómo es posible? ¿Adónde se fueron esos 20 días? ¡Ah, he comenzado ha recordar! En algún momento recibí la noticia de que un primo mío, Saúl, murió en un accidente de carro en Usulután. Con él murió su esposa y una hija de nueve años. Mi otra sobrina, Alicia Alexandra, de sólo tres años sobrevivió. Cada hueso de su cuerpo tenía una fractura, incluso los de los dedos de sus pies. Cuando llegué a verla al hospital, ella estaba en la Unidad de Cuidado Intensivo. Tenía múltiples fracturas en el cráneo, y le habían hecho dos agujeros en la cabeza porque el cerebro se le había hinchado y era necesario disminuir la presión a la que estaba sometido. ¿Cuándo van a venir sus padres?, me preguntó la enfermera de turno. No creo que vengan este día, le dije, mientras acariciaba la mano derecha de Alexandra, la única que estaba libre de sueros y de vendas y de alambres. ¿Vivirá?, pregunté. No lo sabemos, me dijo la doctora, como ve está con un respirador y el doctor cree que ha tenido infartos cerebrales. Reconozco la expresión: donde ocurre un infarto, el cerebro no se recupera nunca más. ¿Tuvo más de un infarto? Eso es lo que dice el doctor, respondió la doctora de turno, pero el radiólogo está en desacuerdo. ¿Qué pasará cuando despierte, si despierta?, le pregunté a mi mamá. ¿Quién la va a cuidar si su cerebro ya no funciona? No sé, dijo mi mamá. Pasaron dos semanas y recibí la noticia de que había comenzado a respirar por su cuenta. Poco a poco le fueron quitando las vendas, las tablillas de las fracturas, los alambres de los monitores de sus signos vitales, los sueros que la alimentaban. Lo increíble es que hace unos días despertó, alerta y curiosa como una niña. No tenía ni la más mínima noción de que el tiempo había pasado, de que esa plaga terrible de los días que se van la habían tenido en suspenso. La vida es muy frágil, llena de sorpresas inesperadas y trágicas, pero la muerte no es tan poderosa como algunos creen. ¿No es así, Alexandra?

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Un abrazo a Alexandra. Y para vos mis deseos de que no existan ni insectos ni trabas económicas o cibernéticas que impidan que sigás contándonos sobre el triunfo de la belleza.

Ixquic* dijo...

Lo que contás de tu sobrina me sorprende, pero me conmueve a la vez. (quizá en mi condición de mamá)

Sin duda la muerte no es tan poderosa, más bien la vida es imponente y maravillosa.

El ser humano, por más frágil que sea, es un ser sobreviviente por naturaleza.
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probaré -si logro entender- la función de correos que me recomendás,

Yo otra vez dijo...

:(

Animo para los momentos tristes y felicidades por los nuevos cambios. Y si, te esperamos mas seguido por aqui.


Un Abrazo.-