lunes, diciembre 17, 2007

Más o menos justicia en El Salvador

Más o menos policías

El próximo año habrán 1,500 graduados de la academia que integrarán las filas de la Policía Nacional Civil. Buenas noticias para quienes abogan por más policías en las calles. La mala noticia: 5,000 agentes necesitan ser "readiestrados"; debido a los graves delitos que han cometido, otros 257 policías han sido "depurados" (expulsados), y 400 más, actualmente en proceso, con toda probabilidad también serán expulsados; y otros 1,500, que han cometido faltas menos graves, esperan procesos que podrían también culminar con sus expulsiones, dado que el próximo año habrán nuevas disposiciones con medidas más drásticas para los agentes policiales que cometan delitos. Esto significa que en un sentido real tendremos menos policías el próximo año (Inspectoría tiene en mira a 1900 policías, El Diario de Hoy, 1 de diciembre, 2007; En 2008 la PNC contará con 1500 nuevos policías, El Diario de Hoy, 4 de diciembre, 2007; Seguridad defiende homicidios a la baja, La Prensa Gráfica, 5 de diciembre, 2007; Endurecen las sanciones a policías por faltas, La Prensa Gráfica, 12 de diciembre, 2007).

Más o menos abogados que policías

"En El Salvador hay 21 mil abogados y sólo 16 mil policías". De los abogados,6,600 son aspirantes a notarios este año, para lo cual tendrán que tomar un "sesudo" examen, pero "actualmente menos del 5 por ciento pasa el examen, lo cual se ha atribuido a la deficiente preparación universitaria". Cada día hay más abogados, pero cada día son menos capaces para ejercer su profesión, si se toma el examen para el notariado como un indicador (Más abogados que policías en El Salvaldor, El Diario de Hoy, 17 de diciembre, 2007).

Más o menos reos

"La actual población de reos que se encuentran en los 19 penales del Sistema Penitenciario asciende a 17 mil 577 y cada uno recibe a diario tres raciones de alimentación, lo que le cuesta a los contribuyentes 11 millones de dólares". Bien, ese el precio que hay que pagar para tener menos criminales en las calles. Pero esta cifra, citada a menudo como una prueba de que el sistema de justicia ha mejorado, hoy por hoy no prueba nada. Sucede que de esta cifra sólo el 64 % son los condenados. El incremento se debe a que cada vez hay más procesados a los que no se les da medidas sustitutivas (libertad condicional). Es decir, del 36 por ciento restante, si se sigue el patrón de impunidad que ha existido hasta ahora, menos de un 5 % serán condenados (País gasta $11 Millones en alimentar a reos, El Diario de Hoy, 17 de diciembre, 2007).

9 comentarios:

El-Visitador dijo...

Si El Salvador tuviese la misma proporción de antisociales tras las rejas que tiene gringolandia, El Salvador tendría 49,000 presos.

Obviamente, con los criminales bien guardaditos, entonces El Salvador sería un país tan relativamente tranquilo como EEUU.

Puede decirse que la razón que hay agobio entre los salvadoreños de que los asalten, extorsionen, violen o asesinen, es porque andan 31,000 criminales sueltos en El Salvador.

GioSV dijo...

En este post puedo extraer dos temas.

PRIMERO: "El Pulpo de la Criminalidad".

Incrementar el número de policías y cárceles de manera irracional, es equivalente a mochar la hierba mala, nos libramos del problema de la delincuencia por un tiempo pero luego vuelve a crecer y reforzada. La solución consiste en arrancar el problema de raíz. El inconveniente es que nadie está seguro de las causas de la alta criminalidad en el país.

Surgen declaraciones de todos los tipos y la que más redunda en ciertos sectores es la del factor sistémico-económico. Aluden que la pobreza empuja a muchas personas a delinquir, y que el trasfondo de nuestra pobreza es el sistema excluyente. De ser cierta dicha afirmación países como Nicaragua que son igual o más pobres que El Salvador tendrían tasas de criminalidad muy parecidas a la nuestra, pero resulta que en realidad son más bajas. Es muy difícil afirmar que existe una relación 100% directa que vincule la riqueza y desarrollo de un país con su nivel de delincuencia.

Desde mi percepción identifico posibles causas de nuestra alarmante criminalidad; posibles, porque no puedo afirmar con datos comprobables. ¿Quién podría con nuestra deficiente información estadística y de estudios apolíticos?

DESINTEGRACIÓN FAMILIAR: no quiero parecer puritano como las señoras articulistas de EDH, pero el desmembramiento familiar puede impactar negativamente en la educación de los niños, no me refiero exclusivamente al efecto de la paternidad irresponsable, si no a los padres y madres que siendo responsables deciden emigrar a otro país para sostener el gasto familiar a expensas de un distanciamiento con sus hijos, dejándolos a veces en condiciones de vulnerabilidad ante grupos criminales que los “adoptan”.

Se dirá entonces que los salvadoreños emigran para evitar la pobreza y vuelve a surgir el factor sistémico-económico como el causante original. La emigración también tiene otros tentáculos originarios además de la pobreza, a saber: la guerra, la ambición, un simple efecto tirón (los que están establecidos en otro país ayudan a otros a emigrar), y la misma delincuencia ha obligado a varias personas a irse del país.

IMPORTACIÓN DE LA CRIMINALIDAD: Hay grupos de criminales muy bien organizados que provienen de países vecinos y se valen de la apertura migratoria para hacer toda clase de fechorías con la mayor impunidad. El problema ahora se duplica o triplica, como se quiera ver, porque ya no sólo nos tiene que interesar el sistema jurídico y policial salvadoreño, sino que también tenemos que saber qué pasa en otras naciones aledañas con sus instituciones de seguridad y justicia, resignándonos a que ante eso, como salvadoreños, no podemos hacer nada.

Igualmente, el fenómeno de las maras es un problema importado que encontró en El Salvador tierra fértil para su propagación, potenciado por los otros problemas que estoy comentando.

CULTURA DEL DERROCHE: En un país pobre como El Salvador donde el bombardeo mediático promueve un consumismo desproporcionado a nuestra realidad económica, pues no es de extrañarse la sensación de frustración que puedan sentir algunos salvadoreños.

CULTURA DEL VIVIÁN: El salvadoreño puede ser fácilmente reconocido por su vivacidad o lo que nosotros llamamos “ser vivo”, incluso celebramos a las personas “vivas” o “buzas”. Pero cuando esa buena cualidad se degenera nos convertimos en “vivianes”. El “vivo” es una persona lista, con mucha creatividad e ímpetu para emprender cualquier actividad. El “vivián” es todo lo anterior con 2 marcadas diferencias: le gustan las cosas fáciles y no le importa pasar encima de los demás. Y me basta recordar a los “chulones” del banco, muchos los vieron con lástima, yo simplemente los vi como “vivianes” que se salieron con la suya. Alcancé a escuchar un comentario que decía: “si esa astucia la ocuparan para hacer algo bueno”. El “vivián” muy difícilmente reconoce el límite entre el bien y el mal, lo único que vale para él es lo que le conviene, lo demás sale sobrando, por supuesto que todo esto tiene que ver con el individualismo que prospera en nuestra sociedad. Claro no todos los “vivianes” son delincuentes, que conste, tenemos de ejemplo a los que en los cruces de semáforo, para no hacer cola, se colocan delante del primer vehículo de la fila. Cuando veo esos casos, sólo puedo pensar que ahí va un criminal en potencia.

ECONOMÍA INSUFICIENTE: Para los fanáticos de Pobreza = Delincuencia aquí les va. La falta de empleos que provean un mínimo decente de ingresos a buena parte de la población, puede orillar a algunas personas a optar por la delincuencia para obtener dinero suficiente con el cual puedan cubrir sus necesidades.

JUSTICIA INEFICIENTE: A veces creo que si elimináramos el órgano judicial, el país no sufriría ningún cambio, todo seguiría exactamente igual, a excepción de la tasa de desempleo que aumentaría.


SEGUNDO: Graduemos en Serie.

Existe un divorcio total entre las universidades y el mercado laboral. Las universidades gradúan de todo menos los profesionales que el país necesita. ¿Para qué tantos abogados? si prácticamente allá afuera es la ley de la selva la que reina, ¿para qué tantos administradores? si no hay empresas que administrar, ¿para qué?… así puedo seguir. Se están dando excepciones a la regla como por ejemplo la Licenciatura en Turismo de la Universidad Matías Delgado, o algunas carreras técnicas del ITCA. Se debe incentivar a los nuevos universitarios a que opten por carreras que tengan aceptación en el medio laboral nacional e internacional y que ayuden al desarrollo de El Salvador. Estos incentivos pueden ser en forma de becas para estudiar carreras preferiblemente técnicas, focalizándose en aquellas que puedan potenciar la atracción de inversión extranjera de alto valor agregado. Además, podrían limitarse los cupos para carreras ya saturadas, en este caso tendría que prevalecer el interés nacional sobre el interés económico de algunas universidades, sencillamente difícil.

El-Visitador dijo...

«Incrementar el número de policías y cárceles de manera irracional, es equivalente a mochar la hierba mala»

Buen punto.

Pero es que estamos lejísimos de haber llegado al "punto irracional".

Nueva York tiene el doble de polis que E.S.
Washington tiene el triple de polis que E.S.

Por lo tanto, tu punto no es relevante a nuestra realidad.

Despertáme cuando tengamos 40,000 policías, y entonces volvemos a hablar.

Mientras tanto, tenemos insuficiencia policial.

GioSV dijo...

Utilizar a Estados Unidos como estandarte de seguridad ciudadana es decepcionante.

Según el último Informe de Desarrollo Humano del PNUD, la tasa de homicidios por cada 100,000 habitantes en Estados Unidos es de 5.6 en comparación con El Salvador que tiene una tasa de 31.5, como ya sabemos algo extremadamente alarmante. Este reporte, también nos proporciona la tasa de reos por cada 100,000 pobladores, en este caso, Estados Unidos tiene una de las más altas del mundo con 738 reos, El Salvador “sólo” tiene 174 reos por cada 100,000 personas.

Japón, Noruega e Irlanda tienen tasas de homicidios de 0.5, 0.8 y 0.9 respectivamente, datos que nos están diciendo que en Estados Unidos ocurren 600% más homicidios que en estos tres países; realmente preocupante para los gringos. Las poblaciones encarceladas son: 62 para Japón, 66 para Noruega y 72 para Irlanda.

Claro que si nos comparamos con Estados Unidos, y usamos de punto de partida la tasa de homicidios, los 49,000 que menciona e-v son insuficientes, aproximadamente deberíamos tener por lo menos 290,000 tras las rejas, es decir 4,150 reos por cada 100,000 habitantes. Al año estaríamos hablando de 175 millones de dólares para alimentarlos. Es un precio que vale la pena pagar porque estaríamos muy orgullosos de que nuestro sistema de “seguridad” sea el más eficiente del mundo. Ciertamente exagero, pero a eso nos dirigimos si seguimos pensando al revés, o sea, “más reos mejor, menos reos peor”.

Por qué no decir que si tuviéramos “eso” que a los japoneses los hace menos violentos sólo tendríamos la necesidad de tener 4,300 delincuentes en las cárceles y que el gasto en mantenerlos no sobrepasaría los 3 millones de dólares, es decir, “menos reos mejor”.

Pero ¿qué es eso especial que tienen los japoneses y algunos países europeos para ser países con bajos índices de violencia social? Simple decirlo pero difícil conseguirlo: LA CULTURA DEL RESPETO.

Mientras no exista una evolución cultural en este país y el problema de la violencia no se solucione de raíz, seguiremos necesitando más cárceles y más policías.

Como me decía un amigo pesimista de la situación salvadoreña: “en este país ya sólo quedan dos opciones: te hacés marero o te hacés policía”. Quizás hacia esas vamos.

Solavá dijo...

La noción de que nos encaminamos hacia una situación en la que sólo nos quedaría o ser mareros o ser policías implica que no sólo hay una extrema polarización política sino también una extrema polarización social. Me parece una exageración, pero creo que sí hay un serio problema cultural, pero no en cuanto al respeto, sino en cómo se está organizando la sociedad misma: con dos realidades y visiones que se oponen o excluyen mutuamente. El concepto es increíble, como si viviésemos algo así como una "guerra fría" que no nos permite ver cuáles son los intereses que tenemos todos en común a fin de resolver los problemas más serios, como el de la seguridad pública.

GioSV dijo...

Lo mismo le dije a mi amigo, “es una exageración”, pero básicamente sirve para reflejar esa cierta polarización social.

Así es como yo veo a ambos polos:

El que ve a la delincuencia como un problema de carencia de “manos recontraduras”, en otras palabras, más policías, más cárceles, penas más severas. Esta facción ve al criminal con despecho y como una lacra de la sociedad. El error con sus planteamientos es que no se van al meollo del problema, lo vuelvo a decir, no es lo mismo trapear a cada rato el líquido que se derrama por una fuga, que ponerle un tapón.

El que ve a la delincuencia como un problema de “exclusión”; aquí se percibe al criminal como un marginado y alguien que merece nuestra lástima. Tengo que ser sincero al decir que esta facción me marea, ni siquiera saben explicar a qué se refieren con exclusión. ¿Se referirán a que unos puedan vivir en mansiones y otros en champas, que unos tengan vehículos del año y otros sólo se trasladen en buses, a que unos vayan a colegios privados y otros ni siquiera puedan asistir a la escuela pública? Porque si es eso, hay muchos países donde se reproducen exactamente las mismas condiciones y no hay tanta violencia como la que tenemos acá. Y pues en mi opinión, un criminal es un criminal, los motivos que lo obligaron a cometer un delito es otro cuento.

“El respeto al derecho ajeno es la paz”, ¿alguien negará la sapiencia de esa frase? Si a cada uno de nosotros, sobretodo a cada niño, se le enseñara que los derechos de los demás son tan o más importantes que los propios… me refiero a enseñárselo con devoción tal si fuera una religión. Si el niño al crecer sigue creyendo en el valor del respeto, por más “excluido” que pueda sentirse de la sociedad, preferirá el suicidio a matar a otro ser humano.

Anónimo dijo...

No hay que obviar los aspectos culturales. En Japón cuando se descubre a un funcionario público que ha hecho fraude se convierte en un grave estigma para el, algunos hasta han preferido suicidarse antes que exponerse a la verguenza publica. Imaginen a un ladrón del PCN o ARENA "ahuevado" por ser descubierto o suicidándose porque no soporta el escarnio.Inverosímil ver esto en el paisito.

El-Visitador dijo...

«la delincuencia como un problema de carencia de “manos recontraduras”»

Es que en el país nunca hemos tenido "mano dura".

Mano dura es la política de cero tolerancia de Rudy Giuliani.
Mano dura es la política estatal de la Florida de 3 goles y fuera: al tercer crimen violento, perpetua automatica, sin que valgan peros ni monsergas.
Mano dura es la política nacional gringa de las leyes de sentenciamiento mínimo.


El Salvador de éso no tiene nada. Aquí que hay es mano blanda con bravuconadas de politiquero.

JC dijo...

Alvaro:

Te dejo en mi blog una especie de tarjeta de navidad para mis amigos y lectores. Está en dos versiones: una para que la visites con computadoras y navegadores humildes y pobrecitos, como los pastores, y otra para que la visites con browsers poderosos y engalanados como los Reyes Magos

Feliz Navidad