La situación en Honduras es también una crisis que afecta las relaciones hemisféricas y sus dos bloques: el eje dominado por los Estados Unidos y el eje de Hugo Chávez, una especie de guerra fría regional. Al menos así lo entiende Chávez, y es en ese marco que se puede comprender el doble discurso que maneja hacia los Estados Unidos ante la crisis de Honduras. Por un lado Chávez está convencido de que los Estados Unidos promovió la destitución del presidente hondureño Manuel Zelaya con el fin de romper la cadena de los países que se han unido al proyecto de Chávez. Por otro, sabe que sin la cooperación de los Estados Unidos, Zelaya no tiene ninguna oportunidad de retornar al poder. Pero la cautela de los Estados Unidos hacia la situación hondureña también es interpretada por la izquierda latinoamericana como ejemplo de un doble discurso. He aquí dos ejemplos fascinantes de doble discurso, fascinantes por ser tan torpes y tan descarados.
1. Venezuela: Obama merece el beneficio de la duda aunque no hay ninguna duda que lo hizo
El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, sostuvo este martes que el golpe militar que tuvo lugar el pasado 28 de junio en contra del mandatario hondureño, Manuel Zelaya, fue apoyado por los Estados Unidos. "Si el presidente norteamericano, Barack Obama, no lo supo, démosle el beneficio de la duda. Pero donde no hay ninguna duda es en el apoyo de Estados Unidos al golpe de Estado en Honduras", enfatizó.
¿En qué quedamos?
Chávez: Golpe de Estado hondureño "indudablemente" contó con el apoyo de EE.UU., Diario Colatino, martes 21 de julio de 2009.
2. Estados Unidos: No apoyamos a los golpistas en Honduras pero continuamos entrenando a sus militares
El presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, ha descalificado al gobierno de facto de Roberto Micheletti en Honduras, y ha apoyado la restitución de Manuel Zelaya a la presidencia del atribulado país centroamericano. Esto significa un rompimiento de las relaciones formales. Más allá de eso, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, ha amenazado con graves consecuencias a la ayuda económica y a las relaciones bilaterales entre las dos naciones si no se concreta una solución negociada a la crisis.
A pesar de esto, un artículo del National Catholic Reporter reveló este lunes que la escuela militar Fort Benning, en Georgia, aún está entrenando a militares hondureños. Lee Rials, el vocero del Western Hemisphere Institute for Security Cooperation (antiguamente conocida como la "Escuela de las Américas") está entrenando a dos altos militares en su programa élite de comandancia. Irónicamente, dos generales y tres coroneles involucrados en ejecutar el golpe de estado en Honduras fueron entrenados en Fort Benning.
El que cría cuervos...
U.S. Continues Training Honduran Soldiers, National Catholic Reporter, July 20, 2009.
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martes, julio 21, 2009
Doble discurso
Doble discurso: decir una cosa y promover lo contrario; mantener una postura con la palabra pero demostrar lo opuesto con los hechos.
El término ha sido utilizado en relación a la crisis de Honduras más que con ningún otro suceso reciente. En parte, porque los principales protagonistas de los hechos se han comportado como maestros de la hipocresía.
A la OEA, por ejemplo, se le ha acusado de tener un doble discurso por tener una posición ante el gobierno de Honduras y otra opuesta ante el de Cuba. La organización expulsó al país centroamericano por violentar su sistema democrático; al mismo tiempo que le abría las puertas a Cuba, un país sin un régimen democrático.
Luego vino la negociación promovida por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
¿Qué dijo el presidente de facto Roberto Micheletti ante la posibilidad de un retorno de Zelaya? Que él estaría dispuesto a renunciar del poder si Zelaya renunciaba a regresar. Micheletti no es un presidente democráticamente elegido, y su renuncia no cambiaría la ecuación política actual en lo más mínimo, sobre todo porque el continuaría siendo el presidente del partido en el poder, el mismo partido de Zelaya. Es decir, Micheletti ofreció renunciar al poder para continuar en el poder pero sin la amenaza del retorno de Zelaya.
¿Qué dijo Zelaya ante la posibilidad de una negociación con Micheletti? Dijo dos cosas. Primero, "que dialogaría sin negociar"; es decir que no estaba dispuesto a dialogar. Y segundo, que si la negociación no culminaba con un acuerdo para su regreso a la presidencia entonces llamaría a una insurrección; es decir, que no estaba dispuesto a dialogar. Que a nadie le sorprenda, por lo tanto, el fracaso de ese "diálogo" para llegar a una solución negociada a la crisis.
El término ha sido utilizado en relación a la crisis de Honduras más que con ningún otro suceso reciente. En parte, porque los principales protagonistas de los hechos se han comportado como maestros de la hipocresía.
A la OEA, por ejemplo, se le ha acusado de tener un doble discurso por tener una posición ante el gobierno de Honduras y otra opuesta ante el de Cuba. La organización expulsó al país centroamericano por violentar su sistema democrático; al mismo tiempo que le abría las puertas a Cuba, un país sin un régimen democrático.
Luego vino la negociación promovida por el presidente de Costa Rica, Oscar Arias.
¿Qué dijo el presidente de facto Roberto Micheletti ante la posibilidad de un retorno de Zelaya? Que él estaría dispuesto a renunciar del poder si Zelaya renunciaba a regresar. Micheletti no es un presidente democráticamente elegido, y su renuncia no cambiaría la ecuación política actual en lo más mínimo, sobre todo porque el continuaría siendo el presidente del partido en el poder, el mismo partido de Zelaya. Es decir, Micheletti ofreció renunciar al poder para continuar en el poder pero sin la amenaza del retorno de Zelaya.
¿Qué dijo Zelaya ante la posibilidad de una negociación con Micheletti? Dijo dos cosas. Primero, "que dialogaría sin negociar"; es decir que no estaba dispuesto a dialogar. Y segundo, que si la negociación no culminaba con un acuerdo para su regreso a la presidencia entonces llamaría a una insurrección; es decir, que no estaba dispuesto a dialogar. Que a nadie le sorprenda, por lo tanto, el fracaso de ese "diálogo" para llegar a una solución negociada a la crisis.
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lunes, julio 13, 2009
La intoxicación de la opinión pública
El primer apunte que hice sobre la crisis de Honduras se refería a la acusación que se hizo contra Hugo Llorens, embajador de los Estados Unidos en ese país, como posible arquitecto del golpe de Estado contra el presidente Manuel Zelaya. Esa idea reapareció el sábado en El Diario de Hoy, entre el recuento de las nuevas teorías de conspiración que están surgiendo de los medios oficiales de Cuba, Venezuela y Bolivia. Estas teorías crean un extraño efecto de nulidad: no hay unidad entre estas especulaciones y por sus numerosas contradicciones acaban por anularse mutuamente.Cuando Evo Morales acusa simultáneamente a los narcotraficantes y a los Yanquis de estar involucrados en el derrocamiento de Zelaya, ¿realmente está diciendo que los narcotraficantes y los Estados Unidos están en la misma jugada, trabajando juntos, en contra de Zelaya como enemigo político?
Todas estas especulaciones que involucran a anticastristas y a presuntos o verdaderos agentes de los Estados Unidos como arquitectos de los hechos que han ocurrido en Honduras es un acto de autodenigración. Así como los racistas suelen negar que los mayas y los aztecas pudieron ser arquitectos de sus propias ciudades y civilizaciones, atribuyendo los avances científicos de las civilizaciones precolombinas a seres de otros planetas, ahora resulta que los latinoamericanos no somos responsables de nuestra propia historia, con sus logros y sus errores.
La verdad, innegable e inevitable, es que todo indica que la crisis hondureña fue creada por los mismos hondureños. Un buen análisis desde una posición de izquierda, como el de Leticia Salomón, coincide con esto. Aunque yo me inclino a creer que Mel Zelaya fue tan responsable de su propia caída como la clase política, empresarial y militar que rige el poder en Honduras. Stupid is as stupid does (eres tan estúpido como lo que decides hacer). Si esto es tan claro, entonces, ¿por qué insisten los mandatarios de izquierda en recurrir a un análisis trasnochado de conspiraciones internacionales?
Esta suma de absurdas teorías de conspiración ha provocado todo tipo de reacciones. De todas estas reacciones, yo me quedo con este concepto de Carlos Alberto Montaner (sí, el mismo anticastrista que Cuba tanto detesta): este alud de fábulas políticas lanzadas al azar constituyen un intento de intoxicación de la opinión pública.
En este caso, creo que Montaner tiene la razón. Así que me repito hasta el hartazgo con las mismas palabras con las que concluí mi primer apunte sobre la crisis en Honduras: Lo que más necesitamos en este momento no son mejores periodistas sino mejores lectores de noticias, es decir, mejores lectores de la realidad.
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lunes, julio 06, 2009
Honduras hoy

Publico esto por si acaso alguien no cree una afirmación que hago en mi última nota con respecto a la violencia en Honduras.
Stephen Ferry, un fotógrafo que trabajo para The Times y que estaba en el aeropuerto de la capital cuando el ejército le disparó a los manifestantes, dijo que la protesta había sido pacífica hasta que los soldados comenzaron a disparar.
"Vi a un niño que le dispararon en la cabeza, creo que está muerto", dijo Ferry. "Hay muchos heridos, no sé cuantos. Sólo sé que abrieron fuego, fue completamente injustificado".
Jorge Alberto Vásquez, un agricultor de 27 años, describió cómo cargó el cuerpo del niño de la escena. "Tenía 15 o 16 años. Le dispararon en la cabeza. Lo cargué dos cuadras... Estábamos tranquilos, y entonces el ejército empezó a dispararle a la gente".
Hannah Strange, reportando para Times Online.
viernes, julio 03, 2009
Un golpe a la razón

El golpe de Estado en Honduras que depuso al presidente electo Manuel Zelaya tiene más giros de tuerca que la torre Eiffel en París.
El actual embajador de los Estados Unidos en Honduras es Hugo Llorens. Este cubano exilado a Miami a los siete años de edad es el mismo diplomático de carrera que trabajó como Director de Asuntos Andinos del Consejo Nacional de Seguridad en Washington, D.C., del 2002 a 2003, los mismos años en que hubieron dos intentos de golpes de Estado en Venezuela. Una coincidencia, estoy seguro. O no.
Aun así, durante un golpe de Estado, siempre es útil tener a la mano a un hombre que ha tenido experiencia diplomática en más de una situación de golpes de Estado. La extraña coincidencia de tener al mismo diplomático presente en dos países gobernados por la izquierda y desestabilizados por una intervención militar interna le huele a los políticos de izquierda a conspiración y a guerra fría. Y esa coincidencia es todavía más extraña porque la familia de Zelaya está siendo protegida en Tegucigalpa por la embajada de los Estados Unidos.
Según un artículo del periódico The New York Times, la esposa y el hijo de Zelaya viven en la casa del embajador Hugo Llorens; una señal, según el Times de que el presidente Barack Obama se opone al golpe de Estado. Si esto es así, Zelaya es un gran malagradecido.
«A media hora de haber llegado al aeropuerto Juan Santa María de Costa Rica, el Presidente Manuel Zelaya, en compañía del presidente Oscar Arias dijo, “Si el embajador de EEUU en Honduras, Hugo Llorens, está detrás de esto, que lo aclare; si niega el apoyo, ellos pueden evitar este terrible golpe que le están dando al pueblo y a la democracia”.»
¿Quién reporta esto? El Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información del Gobierno Bolivariano de Venezuela, ni más ni menos, en el artículo ¿Está Hugo Llorens detrás del golpe de estado en Honduras?. Este no es periodismo de rigor, es un ensayo de especulación. Pero sucede que la coincidencia es real. Así que preparémonos para lo que se nos viene: un viaje en el tiempo, un retorno al pasado. El nuevo paradigma que se está formulando es que ya no estamos en la Latinoamérica del siglo XXI. De un golpe regresamos a las conspiraciones anticomunistas y a la bota militar que inició en la década de 1950 y culminó con las sangrientas guerras de 1980.
Si todo esto tiene algo de absurdo, es porque el golpe de Estado en Honduras es también un golpe a la razón. Repito lo que siempre he dicho: lo que más necesitamos en este momento no son mejores periodistas sino mejores lectores de noticias, mejores lectores de la realidad. Si realmente queremos evitar un retorno a esa época del pasado, no es necesario ubicarse en un bando a favor o en contra de Mel Zelaya. Hay que ubicarse en el bando de la razón.
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