lunes, junio 18, 2007

Pequeñines contra zorros

En el post anterior, Un espejo, Soyapaneco hizo una comparación inesperada entre lo que aplaudimos como arte en El Salvador y nuestra situación de cara al TLC: "Deberias haber visto en una ocasión en que niños de un colegio de la capital aparecieron en TV bailando el High School Musical. Igual yo seguramente les aplaudiria con mucha bulla el acto realizado. Con pequeños actos como este, entiendo lo que es la "asimetria", muy utilizada durante los debates de aprobación de TLC. Eso somos nosotros. Pequeñines enviados a competir con verdaderos zorros".

Esta comparación me hizo volver al periódico de hoy y releer una nota aburrida que sólo vi de paso: País mejorará el control higiénico de los alimentos. La noticia, en breve, es que los Estados Unidos donará un millón de dólares para complementar la inversión del Gobierno salvadoreño de medio millón de dólares para crear un laboratorio que permitirá controlar la calidad higiénica de los alimentos. ¿Qué significa esto? Que hace más de un año, cuando comenzó el Tratado de Libre Comercio, El Salvador no tenía las herramientas para analizar "la presencia de bacterias en los productos comestibles que son exportados e importados al país".

El Ministerio de Agricultura y Ganadería siempre ha tenido un laboratorio, y la nota de El Diario de Hoy hace parecer que este laboratorio simplemente "mejorará" o "innovará". Pero cuando uno lee con atención se comprende que la inversión de un millón y medio de dólares que se está anunciando es para crear algo nuevo que nunca habíamos tenido en el país, como lo establece este párrafo: "Rafael González, asesor del ramo para la Dirección de Sanidad Vegetal y Animal, dijo que esa inversión es importante por cuanto ayudará a determinar contaminación de tipo bacteriológica (Salmonella, Coliformes fecales como Escherichia coli)".

En los debates de aprobación del TLC, y me refiero en este caso a los de carácter regional, El Salvador siempre acusó a Costa Rica de tratar de retrasar el proceso. La respuesta de Costa Rica siempre fue: tenemos que resolver las principales asimetrías para estar verdaderamente preparados el día en que el libre comercio con los Estados Unidos se inicie. Por otro lado, el Gobierdo estadounidense puso una enorme presión contra Panamá para que bajara sus estándares fitosanitarios al nivel del resto de países de Centroamérica (recuerdo numerosos cables sobre esto en diciembre de 2005). Panamá no lo hizo y quedó fuera del paquete del tratado regional.

Hace un año (en un artículo que apareció publicado el 29 de junio del 2006), entrevisté a Juan María González de la Cámara de Industrias de Costa Rica, sobre el tema de la integración centroamericana. Le pregunté cuál era el principal desafío pendiente en cuanto a la integración centroamericana. Su respuesta: "Hay países que actúan con cierto voluntarismo en querer hacer las cosas pero sin medir las consecuencias". ¿Cómo El Salvador, que es muy agresivo con los tratados de libre comercio?, le pregunté. "Sí, sí, como El Salvador. No está midiendo, por ejemplo, aspectos que tienen que ver con el orden del mercado interno. La inserción en el mercado global tiene dos vías: la de salida y la de entrada. Hay que promover las exportaciones, pero también hay que promover las buenas inversiones. Sin un orden nos vamos a convertir, ya lo somos, en países receptores de basura".

Si con el TLC estamos en la situación de ser pequeñines contra zorros, es por elección propia.

3 comentarios:

Beka dijo...

"Si con el TLC estamos en la situación de ser pequeñines contra zorros, es por elección propia."

No lo pudiste decir mejor!!!!

El-Visitador dijo...

"el orden del mercado interno"

Pfff.

El mercado es más exitoso en enriquecer la vida de sus participantes entre más algarabiado es.

Si al señor ése le gusta "el orden del mercado," que se vaya a vivir a Cuba. Allí sí que hay orden.

Las tiendas abren de 10 a 5 y no abren los domingos. Las colas para ingresar son ordenadas. Los escasos productos caben ordenada y holgazadamente en los estantes.


- * -


Yo prefiero el "desorden" del mercado salvaje. El que hace que las telefónicas se desvivan por ofrecerme más minutos por menor precio, por ejemplo.


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Si fuese cierto que no se puede competir con los gringos... ¿cómo es que 190 países alrededor del mundo consumen productos que no necesariamente son gringos.

Es una falacia que el TLC barra con la industria local. Si así fuese, no quedarían productos mexicanos ni canadienses, por ejemplo.

Solavá dijo...

"El mercado es más exitoso en enriquecer la vida de sus participantes entre más algarabiado es."

¿Cómo las ventas de las calles?

Una cosa es la libertad de mercado y otra cosa, muy distinta, es la supervivencia del más fuerte.

Si lees la frase, de ese señor tan conservador y neoliberal, te vas a dar cuenta que su preocupación es porque el tratado de libre comercio sea en efecto para ayudar al libre comercio y no un mecanismo para que los Estados Unidos o la Unión Europea hagand de los países pobres un botadero de basura, lo cual, en muchos sentidos, ya somos.

Por ejemplo, en Norteamérica y en Europa no se venden juguetes que contengan pintura con plomo, porque el plomo es un veneno que afecta el desarrollo infantil. Tampoco se vende pegamento para zapatos que, además de ser tóxico, puede crear adicción. Ambas cosas se venden en El Salvador.

En un mercado libre se producen muchísimos productos inútiles, pero los productos útiles alcanzan un nivel de desarrollo y calidad que no alcanzarían en otro sistema económico. Por lo tanto, yo no estoy en contra de la libertad de mercado, pero el contrato social de la democracia llama a que la codicia de unos no se imponga sobre la salud ni el bienestar de la comunidad en la que vivimos. Para eso existe el Gobierno: es un servicio público que financiamos colectivamente para que, por ejemplo, tenga un laboratorio que verifique si el queso que viene de otros países es de calidad o si está lleno de mierda. Para detalles nimios como ese, que garantizan mi salud, es que yo pago felizmente mis impuestos.